Hay un gran indicador para predecir cómo se desarrollará la economía de un país. Se basa en la diversidad y originalidad de los productos que un país sabe fabricar y exportar, a lo que @cesifoti y @ricardo_hausman llaman el Índice de Complejidad Económica.

Por ejemplo, España fabrica y exporta muchos productos diferentes y diversos, pero aquellos que requieren conocimientos más específicos (como los motores de coche) son cada vez menos originales a medida que más países aprenden a fabricarlos, lo que puede llevar a márgenes más bajos.

Por otro lado, Corea del Sur o Taiwán, a pesar de fabricar productos menos diversos, han aprendido en las últimas décadas a producir nuevos productos tecnológicos como paneles de cristal líquido que pocos países exportan actualmente. Por lo tanto, sus economías parecen ser más prósperas en el futuro.

Últimamente, he estado pensando mucho en cómo la creación de software es uno de los productos más complejos de fabricar. Requiere el capital humano más caro del mundo (desarrolladores, diseñadores, expertos en marketing sofisticados…).

Sin embargo, no todo el software es igual. Por ejemplo, hacer una aplicación sencilla para vender cosas de segunda mano se puede hacer en unas pocas semanas, mientras que crear software avanzado para diseñadores como Figma o Webflow les llevó de 5 a 10 años solo para sacar las primeras versiones básicas.

No existe el mismo foso defensivo, ni requiere la misma inversión. Por lo tanto, se pueden esperar márgenes muy diferentes a medio y largo plazo en la industria del software.

De hecho, lo que está pasando con la IA últimamente es muy interesante. Un montón de nuevas startups básicamente solo están construyendo herramientas sencillas en torno a la API de OpenAI, que se vuelven muy populares rápido, pero luego, unas semanas después, ChatGPT sale con esa misma función integrada.

Las startups que valdrán más son las que mezclan la IA con interfaces de usuario complejas que son difíciles de hacer, o que tienen datos únicos que son difíciles de conseguir o producir en otro lugar, o que realmente pueden competir con los grandes modelos fundacionales de IA.

Lamentablemente, no hay datos disponibles para medir la complejidad del software que fabrica cada startup de manera más o menos objetiva. @Crunchbase o @PitchBook no tienen esta información para crear un Observatorio de Complejidad Económica como el que hizo @cesifoti.

https://next.oec.world/en/profile/country/esp#economic-complexity

Sería extremadamente valioso para los inversores de capital riesgo y los emprendedores, y ayudaría a predecir el futuro de cada país además de los productos industriales.

Por cierto, @Cotec_Innova y @cesifoti acaban de publicar un análisis de la complejidad de la economía de cada provincia en España. https://complejidadeconomica.cotec.es/

Muestra claramente cómo las empresas vascas lideran el ranking fabricando, por ejemplo, trenes, mientras que las del sur se limitan a exportar solo productos agrícolas.